jueves 11 de noviembre de 2010

2 (+++)

- El valor de las cosas que uno hace suele estar relativamente relacionado con el ego. En esa linea, la debilidad de los objetivos que uno tiene, si estos se balancean, pueden caer con el viento, con el más mínimo suspiro. No valer nada básicamente. También es cierto que quien pone los valores ve del modo más malicioso que existe; de hecho, aceptando que cualquier valoración o consejo puede tener más presente el mal que el bien, uno termina queriendo ahorcar al mundo.
- Hay un espacio con silencio, donde uno no puede triunfar de ninguna manera; creo que es el lugar en que más muertos podemos sentirnos. Exagero... ¿exagero? sí, siempre, uno no puede tener razón cuando se suicida; no tiene que ver con algo lógico.
- Imaginemos qué es lo que importa. Qué es eso que aprendemos de muchos errores, qué puede ser sumamente sublime o prosaico. Ante eso todos podemos valer una millonésima parte de todos los aplausos y todos los premios, todo el orgullo y cualquier número. ¿Cuanto vale esa imagen que tratas de curvar en un reflejo? ridículo; pero es que por otra parte no puedes pedir nada; puedes intentarlo, pero así ya has perdido ese valor optimista que te vale para vivir, o lo que es lo mismo; no comprar algo equivocado (yo que sé, un periódico por ejemplo).
- No poder fustigar la propia vida nos hace sufrir innecesariamente; a veces quisieramos ser el gusano más apestoso del mundo a cambio de tener un martillo amenazante sobre nuestras cabezas: constantemente. Afilar una navaja cuidadosamente porque uno sabe donde están las debilidades de su propio cuello.
- Las cosas que hacen demasiado ruido no valen nada.
- Estar en el mismo saco de errores, o en el mismo agujero donde no se puede andar.
- Allí sueño, allí siento vértigo.

miércoles 20 de octubre de 2010

A diez

- Desde que las reflexiones se vuelven sinceras (o uno se propone que sean así), estas descienden un 600%.

- Uno puede decidir sobre el universo entero, por él, y por encima de él; teóricamente, eso es algo que nadie dejará de recordarte nunca. Las situaciones extraordinarias, que inspiran su difusión y por tanto nos llenan de palabras son justamente ilógicas por ser extraordinarias. Quizás sean tan invisibles como las casualidades.

- Asentar el propio ego en el primer de los lugares (no importa si tarde o temprano) es un mito poderosísimo.

- Mientras aspire a conocer algo seguiré mirándome como estudiante de primaria. No se si se puede agriar el carácter, pero aún la mayor de las suertes exige falta de sueño.

- El paso del tiempo de una manera destructiva se puede ver no cuando se descubre algo, sino cuando creas tu rutina y desesperanza.

- Tener un lugar a donde ir, quizás sea una decisión, una forma en que el tiempo a pasado por encima de uno, o un lugar por el que bostezar horas, un asiento en el que el cuello no está cómodo, en que la mano izquierda hace de almohada y la derecha de cadena. Aún que fuese madrugada y aunque las personas de tu alrededor se encuentren con otras pulsaciones y ocupaciones más numerales, tú, y si tienes una voz en tu cabeza y una mirada en tus palabras, en tus apestosas y poco memorables palabras, aún en el caso más simple, en la bondad más tonta, en el esfuerzo más lógico y esperanzado, sin nada que perder y con todas las de ganar, en una situacion positiva pero llena de vida y por tanto de dudas, que simplemente han de crecer; uno se ve a travéz de los años, y por fin empieza a cicatrizar, al fin pagas... entonces, tras puntos suspensivos, decides dejar que lo demás suceda por sí mismo.

miércoles 18 de agosto de 2010

S

- Se suele dar importancia al origen de las cosas. Bien. Se suele usar sábanas, pueden advertirnos de que para eso está el deporte, no sé, etc. Y como una vez más, hay una forma baja de crear culpa, lleva siendo una solución bastante usual. Por otro lado, imaginemos lo nimio que se hace una simple y muy normal forma de ser, quizás una expresión muy habitual de lo que uno mismo podría ser, yo o cualquier otra persona. Se podría inmiscuir en eso mismo. Pensando en uno mismo podría salir un "sí" quien sabe. Por esta misma razón, en el lado contrario a lo iluminado esta el azar o simplemente el tiempo en un espacio, o lo que viene siendo llamado: vida.
Sí, es vida, solo eso.
De los pocos consejos que ya podría aceptar, no daría ninguno, de todos modos, pensar en uno mismo o mejor dicho, para revisar lo correcto de uno mismo, saber si se está en lo cierto o si la distancia, fuerza o cálculo es correcto, sólo hace falta verlo erroneo en otra sombra... punto.
Una costumbre, simple manera de hacer algo. Simple naturaleza humana. Ahora, lo contrario a este punto se dice, ¿Quien no puede hablar? pero estar orgulloso de eso sucede en un azar muy profundo. Mojarse o quemarse no refleja en ningún momento la aceptación de la existencia del agua o del fuego.
Pasado un tiempo la memoria simplemente se queda sin filo.
En otro experimento: recibir el propio odio.
Una cadena de origenes, también llamada consecuencias, diagnosticos etc, hace que se encierre uno mismo en lo redundante, en lo que es.
"Mañana mismo" o frase parecida, el tiempo es igual o equivalente, se puede uno mismo marcar un objetivo, y aún teniendo en cuenta lo artificial de las notas y los giones, seguir, igual, sin cambio si uno descubre la eterna reiteracion de una linea recta en el transcurso de una vida, una cosa pulida y fria que no puede cambiar ni debe, no hay salida alguna a una propia serie de números y tampoco a una propia elección.

viernes 23 de julio de 2010

7

Hay que hacer algo bien, por esa misma razón no se debe hacer nada. O al menos imaginemos que cierto vicio emergido de la seriedad nos obliga a dar una identidad (que decimos "debe ser así") a lo que nos importa. Como lo natural debe ser algo demasiado conocido y obvio, hay que hacer otra cosa: exeso de evidencia, pero como sabemos, cuando un chiste nos contradice hay que pensarlo más a fondo.
¿Que puedo decir que suene... sentido? No con sentido, sino, sentido.
O también quedar desprotegido, cuando uno olvida que hace algo y se limita a ser también puede acertar. Pero definitivamente no puedo ser claro, no porque no quiera, se trata de una forma de canalizar lo que uno piensa, quiero decir.... siente. Los canales por donde pasa algo, se hace, nace etc (que nadie diga que omití "muere" porque ese asunto es pesimismo barato), son importantes y a más profundidad más diáfana oscuridad. Pero cada uno lo hace como quiera, faltaría más.
Sé, bueno, cualquiera conoce su papel, en blanco. Entonces de qué nos preocupamos, como siempre, de nada. Como los números son muy grandes, y ya que estamos, imaginémoslos infinitos, nos preguntamos hastá cuánto podemos contar, y no podemos mucho. Cuando un hecho o algo demostrable se interpone en lo que es puramente azar (a veces entre interrogaciones), tendemos a buscar la explicación y la solución, no lo que mejor nos... "algo".
Nada. Palabra que alivia muchísimo unas veces, quizás porque se puede convertir en "todo".
"Ofrecer" simplemente desaparece con lo que algo signifique, cuanto menos caso, más... "algo". Ha de quedar claro cómo surgen las cosas; todos tenemos parte de conocimiento de todo lo que hay, así que no hay que pensar demasiado: en el fondo nos negamos más que escuchamos.
Y supongo que punto. Otra vez, la introducción se apodera de todo lo uno quiere decir. Bueno, mejor, más para el misterio.

sábado 29 de mayo de 2010

Cosas que son cosas porque sí.

¿Qué diremos del tipo que repite cien veces que no volverá a pasar por el mismo lugar y termina llegando tarde incluso para hacer mal las cosas?
No creo que a uno se le muera la inspiración sólo por dejar todas sus fuerzas en despistarse. Sea como sea, supongo que esto termina haciéndonos perder el sentido del buen humor.
Hay que asumir que el mejor método de transporte de agua, o bien es nuestro propio estómago, o bien las manos. (Nota mental: hay que aprender de aquí en un periodo de tres meses a aprender a usar comas)
No creo que este ocupado.
Definitivamente ciertas buenas noticias se convierten en un vicio.