- El valor de las cosas que uno hace suele estar relativamente relacionado con el ego. En esa linea, la debilidad de los objetivos que uno tiene, si estos se balancean, pueden caer con el viento, con el más mínimo suspiro. No valer nada básicamente. También es cierto que quien pone los valores ve del modo más malicioso que existe; de hecho, aceptando que cualquier valoración o consejo puede tener más presente el mal que el bien, uno termina queriendo ahorcar al mundo.
- Hay un espacio con silencio, donde uno no puede triunfar de ninguna manera; creo que es el lugar en que más muertos podemos sentirnos. Exagero... ¿exagero? sí, siempre, uno no puede tener razón cuando se suicida; no tiene que ver con algo lógico.
- Imaginemos qué es lo que importa. Qué es eso que aprendemos de muchos errores, qué puede ser sumamente sublime o prosaico. Ante eso todos podemos valer una millonésima parte de todos los aplausos y todos los premios, todo el orgullo y cualquier número. ¿Cuanto vale esa imagen que tratas de curvar en un reflejo? ridículo; pero es que por otra parte no puedes pedir nada; puedes intentarlo, pero así ya has perdido ese valor optimista que te vale para vivir, o lo que es lo mismo; no comprar algo equivocado (yo que sé, un periódico por ejemplo).
- No poder fustigar la propia vida nos hace sufrir innecesariamente; a veces quisieramos ser el gusano más apestoso del mundo a cambio de tener un martillo amenazante sobre nuestras cabezas: constantemente. Afilar una navaja cuidadosamente porque uno sabe donde están las debilidades de su propio cuello.
- Las cosas que hacen demasiado ruido no valen nada.
- Estar en el mismo saco de errores, o en el mismo agujero donde no se puede andar.
- Allí sueño, allí siento vértigo.
- Imaginemos qué es lo que importa. Qué es eso que aprendemos de muchos errores, qué puede ser sumamente sublime o prosaico. Ante eso todos podemos valer una millonésima parte de todos los aplausos y todos los premios, todo el orgullo y cualquier número. ¿Cuanto vale esa imagen que tratas de curvar en un reflejo? ridículo; pero es que por otra parte no puedes pedir nada; puedes intentarlo, pero así ya has perdido ese valor optimista que te vale para vivir, o lo que es lo mismo; no comprar algo equivocado (yo que sé, un periódico por ejemplo).
- No poder fustigar la propia vida nos hace sufrir innecesariamente; a veces quisieramos ser el gusano más apestoso del mundo a cambio de tener un martillo amenazante sobre nuestras cabezas: constantemente. Afilar una navaja cuidadosamente porque uno sabe donde están las debilidades de su propio cuello.
- Las cosas que hacen demasiado ruido no valen nada.
- Estar en el mismo saco de errores, o en el mismo agujero donde no se puede andar.
- Allí sueño, allí siento vértigo.
